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  • Fecha de creación 5 enero, 2021
  • Última actualización 5 enero, 2021

Nuestra comunión fraterna. Léonard Audet

La vida fraterna es una dimensión fundamental de toda la vida cristiana, y en especial de la vida religiosa. Esta dimensión ha sido  destacada por el Concilio Vaticano II y presentada como un elemento esencial de la vida religiosa. Al mismo tiempo, el Concilio redescubría la importancia fundamental para el conjunto de la Iglesia como pueblo de Dios y comunidad de creyentes.

La fraternidad es una de las grandes líneas de fondo que cruzan los textos del Nuevo Testamento. La relación fraterna fue, junto a la urgencia de la misión, el valor fundamental que privilegió la comunidad cristiana primitiva. El ágape (amor-caridad) y la fraternidad se mostraron a los primeros cristianos como el centro y el núcleo de la existencia en Cristo.

Esta prioridad atribuida a la fraternidad, no es una creación de la Iglesia primitiva, se remite al mismo Jesús y constituye un elemento de base del proyecto evangélico que propuso a sus discípulos.

En la primera parte, examinaremos el estilo de fraternidad propuesto y vivido por Jesús. En segundo lugar, estudiaremos la corriente de fraternidad que dinamizó a las primeras comunidades cristianas y les hizo contagiosas para las gentes de fuera.